El nombre de un platillo dice qué es. La descripción es la que hace que alguien lo pida en vez de otro. En un menú digital, donde el cliente decide con el celular en la mano y sin un mesero explicando, esas dos o tres líneas pesan más de lo que parece.
En vez de "Tacos de pastor", prueba con lo que hace a tu versión diferente: cómo se marina, con qué se sirve, qué lo hace tuyo. El cliente ya sabe qué es un taco de pastor; lo que no sabe es por qué el tuyo.
Palabras como "delicioso", "exquisito" o "el mejor" no dicen nada porque las usa cualquier restaurante. Cambialas por detalles concretos: el corte de la carne, el tiempo de cocción, el origen de un ingrediente, la salsa con la que se acompaña.
Una o dos líneas suelen bastar. Un párrafo largo por platillo cansa al cliente que está viendo el menú desde el celular y hace scroll. Si necesitas más espacio para explicar algo, probablemente es para un platillo insignia, no para todos.
Si describes un platillo como "picante" y no lo es, o mencionas un ingrediente que a veces no incluyes, el cliente lo nota en la mesa y la confianza se pierde ahí. La descripción vende la primera vez; que el platillo cumpla lo que promete es lo que hace que vuelvan.
En Dishee cada platillo tiene su propio campo de descripción además de la foto. Usa el texto para lo que la foto no puede mostrar: cómo sabe, cómo se prepara, con qué se acompaña.